Sábado volvimos en invierno, y la Albufera estaba alborotada.

No era el más favorable para las prácticas de la Escuela en los barquitos. Pero los alumnos de este año son ya expertos y disfrutaron a manta, con el agua saltando por los bordos y rachas fuertes de viento de levante.

El gusto por dejarse llevar sin hacer viradas dispersó la flota en pocos minutos, y los monitores les tocaron millas extra para controlar la situación. Lo mejor es que todos regresaron al Ravatjol por sí mismo en cuanto recibieron la señal.

Ya estamos contando los días que faltan para la primera exhibición de la temporada!